Airam Rojas: Llámala victoriosa, no sobreviviente de cáncer

Personajes

-El día de la mujer (08 de marzo) lo estamos celebramos en Kipupress. El equipo entrevistó a cinco mujeres inspiradoras de la región, quienes activamente dejan su marca en Carabobo. Durante esta primera semana del mes, se publicará un seriado de entrevistas para celebrar algunas mujeres que influyen en quienes las rodean-.


Airam, —María al revés, como su madre— es de las mujeres que al mirarlas te recargan de mucha energía. Una sonrisa imborrable es lo primero que notas cuando te saluda, con aquel abrazo que inunda el alma. Cuando hablas con ella da paz y calma. Posee un alto sentido espiritual; Le dio su más grande victoria de vida.

Su cabello corto y azabache da indicios de lo que hace poco padeció. Salió victoriosa del cáncer de mama. Airam no es una sobreviviente, es una campeona que pudo ganarle a las estadísticas, a una enfermedad que reina en las pacientes oncológicas de Venezuela.

El riesgo de morir por cáncer de mama en el país aumentó 15% en 2018. Los fármacos oncológicos están escasos, una realidad que resta garantías de vida a quienes padecen esta enfermedad. Este último año se diagnosticaron —al menos— cinco mil casos, en donde aproximadamente 50% de las personas no sobrevivieron. No hay seguridad con esta enfermedad, sin embargo quien logra vencerla, puede con lo que sea.

Foto: Cortesía

Una gran enseñanza

Una joven que a sus 30 años superó una temible enfermedad que cambió su vida. Considera que su experiencia sirvió de inspiración para otras de sus compañeras que también fueron diagnosticadas de cáncer de mama.

“Por lo que he vivido en tan poco tiempo he sido motivo de inspiración para muchas personas”, comentó Airam, quien es enfermera pero se dedica a la gerencia empresarial.

Calificó el ser mujer en Venezuela como un “orgullo complejo” por ser quienes llevan la batuta en estos momentos históricos que atraviesa el país. “Por todas las responsabilidades que uno tiene que llevar durante la situación forzosa que vivimos”.

¿Qué significó tu lucha contra el cáncer de mama?

“Fue una lucha bastante compleja. Es difícil no ponerse nostálgica cuando hablo de eso, es bastante difícil. Los pacientes oncológicos nunca dejamos de serlo, la etiqueta perdura durante toda la vida”.

Es una lucha que —admitió— necesitaba ella y su entorno. La enfermedad le enseñó cosas muy buenas, entre ellas la madurez. Sin embargo no repetiría el estar de nuevo en esa situación. Aceptó el hecho de tener que convivir con la enfermedad y verle el lado positivo.

Solo han pasado dos años desde que Airam recibió aquella noticia que le cambió la vida. Tenía 29 años y una alta probabilidad de que la biopsia delatara la presencia de una melanoma maligno en su seno. Su fe católica la ayudó en gran medida a prepararse para aquel momento.

“Cuando sucedió fue como un shock. Al principio fue bastante difícil digerirlo, pero con el tiempo lo tomé bastante bien. Le dije a dios que iba a tratar de superarlo lo mejor posible”.

Agregó que nada la preparó para afrontar un dolor como el que implica esta enfermedad, mucho menos a sus 27 años. “A esta edad, que me siento sana y productiva. Nunca me imaginé que algo así me podría pasar. Tuve tiempo con algo parecido a un duelo”.

Se sintió honrada —contó Rojas— cuando mujeres se le acercaban y le pedían consejos sobre cómo sobrellevar el cáncer y salir adelante. Fue una demostración de que muchas mujeres le vieron un semblante de fortaleza y alegría.

“Me escribían en Instagram personas mayores que yo para pedirme consejos. Me preguntaban cómo hacía para verme tan feliz. Para salir a la calle sin cabello y que no me afectara el autoestima”.

Nunca se rindió pero no siempre estuvo feliz

Estar feliz está bien y no estarlo también está bien. Airam tuvo sus momentos en donde las ganas de sonreír escasearon. Aunque sin llegar al punto álgido de rendirse, “si hubo momentos complejos durante la quimio”.

“Me vi bastante mal. Me bajaron todos los niveles de mi sistema de defensa. Tuve una fiebre de 40° grados que no bajaba. Estuve físicamente mal. Estuve en un momento en el que me sentí tan descompuesta que llegué a creer que no lo lograría”.

Foto: Cortesía

Sin desperdicios

Este diez de enero se cumplió un año desde que Airam dejó atrás la quimioterapia. Un proceso que la volvió fuerte y la enseñó a valorar sin desperdicios lo que la vida le daba. “Hoy veo los problemas —por más complejos que sean— sencillos. Se puede superar, o se puede llevar de la mejor manera. Veo la vida distinta… Aunque suene trillado”.

“Cuando pasas por un momento como ese, estar grave de salud te vuelve fuerte y esperanzador. Para todo veo el lado positivo. Todo se puede. Con salud todo se puede y sin salud, también puedes sobrellevarlo”, expresó Rojas viendo a su esposo.

¿Te consideras una sobreviviente del cáncer?

Sobreviviente es un adjetivo que no le gusta. Prefiere decir que salió victoriosa de aquel escenario de su vida. Sobrevivir no es un verbo que defina su lucha contra el cáncer. Esa palabra define mucho el día a día de su vida.

El drama de los medicamentos

El cáncer es una enfermedad muy costosa. En Venezuela los medicamentos oncológicos empezaron a escasear durante el 2017, año en el que Airam fue diagnosticada. Una de sus prima tuvo la idea de crear una recolecta en la plataforma digital GoFundMe, pues necesitaban comprar el medicamento Trastuzumab.

“Los 18 ciclos de ese medicamento costaban más de 20 mil dólares. Sin contar la quimio, la cirugía y la radioterapia. Desde que creamos el GoFundMe, mi caso se hizo viral. Todos nuestros amigos colaboraron. Hasta Shannon de Lima me donó 500 dólares”.

Contó que no solo las celebridades la ayudaron, sino gente común que con un salario básico —humildemente— colaboraron por su recuperación. Gracias a la campaña pudo recaudar una importante suma con la que pagó parte importante de su tratamiento.

Sin embargo la viralidad acabó, la familia donó, los amigos donaron, los amigos de sus amigos donaron, hasta que ese círculo se cerró. Aunque no se logró la meta de 35 mil dólares, si pudo terminar su tratamiento. Airam logró obtener la nacionalidad colombiana, un hecho que para ella fue “milagroso”.

La recaudación en línea ayudó, pero hubo gastos en los que sacrificó cosas materiales para lograr pagar otros medicamentos que requirió la enfermedad. Aunque no llegó a vender cosas importantes de su patrimonio, si dejó ir algunas más pequeñas. Se puso fin a la recaudación en línea inmediatamente que empezó a recibir la ayuda desde el sistema de salud de Colombia.

¿Quiénes estuvieron contigo durante el proceso?

“Mi esposo, mi mamá, mi amiga Isabel Hernández. Toda mi familia —dentro y fuera de Venezuela— estuvo muy pendiente. Mis amigas y toda mi promoción de la universidad, me ayudaron y compartieron mucho. Es algo que todos los días les agradezco mucho”.

Jorge es el nombre del esposo de Airam. Una linda historia que inició con una amistad dentro del quirófano. Allí ambos trabajaron como enfermeros, años después, llegaron ante un altar en el que juraron estar en las buenas y en las malas. Así fue, él siempre estuvo para ella. Cuando más lo necesitaba tomaba su mano y algo dentro de ella se calmaba.

“Gracias, porque es muy fácil estar con la pareja en las buenas —le dijo—. Pero cuando llegan los momentos difíciles, es complejo. Me decía que estaba bella, me bañó cuando estuve muy mal, me cuidó, me animó. Él es todo para mí y estoy muy orgullosa”, palabras que dedicó esta mujer a su esposo. Con un nudo en la garganta vació —una vez más— su corazón, “yo todos los días le digo lo mucho que lo amo”.

Foto: Cortesía

“La salud no es lo más importante”

Cuando las enfermedades llegan no avisan, con Airam fue un poco distinto. Ella cree que —por cosas de dios— durante su vida obtuvo conocimientos que le permitieron estar un poco más preparada cuando el cáncer toco su puerta.

“Aunque uno nunca está preparado para esas cosas. El estar cerca de dios de una u otra forma si me estaba fortaleciendo en el tiempo. Una cosa que me ocurrió —no sé si fue casualidad— es que yo leía mucho de la Tanatología (ciencia del buen morir). Yo estudiaba cómo hacer en caso de que un paciente pudiera morir. Es por ello que creo que la salud no es lo más importante, sino el estar bien espiritualmente”.

Cree que la vida le ayudó un poco a estar preparada —de forma espiritual— para ese momento. Aclara que para lo demás si fue un poco más difícil, pues “físicamente, nadie quiere estar enfermo”.

¿Cuáles son tus recomendaciones a las mujeres?

“Ir al mastólogo (profesional de las glándulas mamarias) obligatoriamente. El cáncer se puede curar al 100% si se diagnostica a tiempo. La prevención del cáncer de mama no existe, lo que sí existe es el diagnóstico temprano. El encontrarlo tan pequeño que se pueda eliminar completamente y logre sanar”.

Llegar al “tócate” no es el deber ser. “Cuando una lesión es palpable, ya ha pasado tiempo. La idea es ir al mastólogo para que se puedan detectar en tamaños mínimos e imperceptibles al tacto”.

Foto: Airam Rojas

Si hay futuro

Tati, Pepita y Elvira es el nombre de tres perritas que Airam y Jorge adoptaron de la calle. “Si es por mi tuviera miles de perros adoptados, pero mi esposo no me dejaría”, dice Airam entre risas quien no descartó agrandar con —muchos— niños su familia.

¿Cómo te ves en diez años?

Entre unos suspiros breves, dice que “ojala que esos diez años sean así. Estar al lado de mi esposo. Con hijos; que no te puedo decir los nombres porque si no, no se da (risas). Me veo con mis padres. Disfrutando de una vida tranquila con mi familia que es lo realmente importante”.

Foto: Cortesía

No lo postergues para después

Airam recomienda a todas las mujeres que acaban de ser diagnosticas con cáncer de mama, alejarse de las estadísticas. No dejar nada para después de la enfermedad y construir —mientras se pueda— una vida durante el proceso oncológico. “Trabajar, salir, hacer las compras, ir al supermercado, a reuniones. Yo traté de no detener muchas cosas”.

Entre los retos que ella enfrenta, se encuentran las citas oncológicas. Es un compromiso que no se detiene, es un reto a nivel mental. Tiene que hacerse controles de su salud periódicamente, tomar los medicamentos, realizar sus exámenes y el sentirse bien a cabalidad. Todos son retos muy grandes de los que Airam también saldrá airosa.

El optimismo de esta mujer es algo maravilloso. Contagia la buena vibra que transmite y que — en sus palabras— aprendió de ese capítulo en su vida. Ella siente que todo se logra. Es la prueba viviente que de nada, ella salvó todo. Una chica católica que con fe, logró navegar las aguas turbias de la vida. Ahora puede decir que es mucho más fuerte que ayer, pero mucho menos que mañana. A Airam la tienes que llamar victoriosa, no “sobreviviente”.

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Redacción: Duarbriel Gómez / Producción: Simone Monasterio

 

 

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