¿Aplaudes? Descubre por qué lo haces.

Curiosidades

Todos utilizamos los aplausos como señal de aprobación, a través de la unión de las palmas para crear ruido y demostrar nuestra aceptación y en algunos casos burla sobre alguna situación. En cada presentación artística, cultural, discurso el máximo galardón seria recibir una ovación de aplausos que catalogue ese acto como un éxito rotundo, pero alguna vez te has preguntado donde se inició eta costumbre.

El aplauso es tan antiguo como la misma humanidad, desde tiempos inmemorables se han obtenido registros de este rito de aprobación. Cada población o cultura se apoya en su cultura para definir lo que puede ser un buen aplauso dependiendo de sus capacidades y medios para lograr hacer ruido y por supuesto dependiendo de la comunidad puede estar regido por distintas convenciones.

Podemos llegar en la historia hasta la antigua roma donde para las representaciones públicas de las cuales nos gusta leer tanto como las batallas de gladiadores en el coliseo, se observaban diversas maneras de agradecer la presentación, algunos chasqueaban los dedos, otros agitaban pañuelos o la toga y por supuesto otros golpeaban sus manos con la palma hueca o plana.

Existen indicios de que incluso los emperadores del gran imperio romano llegaban a pagarle a más de cinco mil personas para que los aplaudieran y aclamaran cada vez que se presentaban en público, para de esta manera ofrecer una imagen de cariño por parte de sus súbditos.

Realizando un salto en la historia y con la expansión de cristianismo el aplauso llego a las iglesias, donde a pesar de que después de un tiempo fue pasando de moda y adoptando otros métodos de veneración y dando paso al aplauso para que llegara a su destino en teatros, salas de concierto, conferencias o en cualquier lugar del mundo donde un alma valiente ofrezca su conocimiento o habilidad a un público ansioso de presenciarlo.

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