Aprende a conservar los embutidos correctamente en casa

Gastronomía

Los embutidos y productos cárnicos curados ayudan a complementar la dieta con un correcto aporte de proteínas que contribuyen al mantenimiento de la masa muscular y además son ricos en sodio, potasio, hierro y vitaminas como la B1, B3 y B12.

Además, en el caso del lomo embuchado, el jamón o la paleta contienen un porcentaje de grasa menor que otros tipos de embutidos, lo que los convierte en una excelente alternativa para la situación actual.

Veremos a continuación las medidas de conservación utilizadas con cada embutido.

Lomo.

Las piezas enteras de lomo pueden conservarse fuera de la nevera en un lugar fresco —entre 15 y 20 ºC— y seco, a ser posible oscuro y donde no entren en contacto con alimentos de olor fuerte, para evitar que se mezclen los aromas.

Si es posible, es mejor conservarlo colgado y boca abajo, tal y como se hace durante la curación y, si se tienen varias piezas, así se evita que se toquen entre ellas para prevenir la aparición de moho.

Si ya se ha empezado el lomo, lo ideal el que la parte abierta quede hacia abajo y cubierta, para evitar que entre aire y se reseque. También se puede sellar la parte abierta con una pequeña cantidad de aceite de oliva y a continuación cubrirlo con film transparente.

Jamón.

En el caso del jamón, una vez empezado se debe tapar la zona del corte con la propia corteza del jamón, cubrirlo con un paño de algodón y conservarlo en un lugar fresco y seco.

Lonchados

Los loncheados deben conservarse en el frigorífico —entre 3 y 5 ºC— y a la hora de consumirlos, lo ideal es sacar el envase del frigorífico, abrirlo y dejarlo reposar durante unos 15 minutos. De esa forma, el embutido tendrá la temperatura y textura óptimas para disfrutarlo en las mejores condiciones.

 

 

(Diario de gastronomía)

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