¿Es la globalización nuestro punto de quiebre?

Opinión

Periodista y lifestyle blogger Yoli Caballero | @miniyoli_


Si bien es sabido, la globalización se puede describir como aquello que nos hace mirar a través de las paredes, pues a ésta le debemos una cultura rica en razas, la unión de potencias, el conocimiento de lo desconocido, y aquel interés infinito que se implanta luego de ver, escuchar, saborear o sentir cualquiera de esos aspectos cotidianos u ordinarios para unos, pero nuevos e innovadores para otros.

Adelantándonos al tema económico-social, dicha globalización, en ocasiones, es tomada como una desventaja, sin embargo, existen los que creen que la misma nos ha hecho crecer como humanidad. Desde el punto de vista venezolano, es probable que muchos, sobre todo empresarios y productores, vean este hecho de globalizar absolutamente todo como algo negativo o perjudicial. ¿Por qué?

Para responder a la pregunta del párrafo anterior, en primera instancia, es necesario aclarar que el sistema gubernamental de cualquier país es un factor fundamental cuando de producción e innovación se refiere, lo que a su vez arropa al sistema económico, cuyo único propósito es reformar el sistema social, lo cual responde la interrogante antes mencionada: la razón por la cual –en Venezuela– los empresarios y productores pudiesen ver la globalización como un aspecto perjudicial, se debe a la falta de organización del Estado, cuyo interés solamente gira alrededor del sistema económico a beneficio propio.

De existir en Venezuela un sistema de gobierno centrado común, la globalización más que un dolor de cabeza se transformaría en una oportunidad a gran escala, plasmada en la matriz FODA de cada una de las empresas, pequeñas, medianas y grandes del país. Es por ello que, en la actualidad, cuando se habla de globalización, o mejor dicho, cuando se habla de nuevas tecnologías que favorezcan una mejor producción, de la calidad de los productos, de la capacitación y formación de un buen equipo de recursos humanos o de la capacitación y formación de una buena gerencia, lo primero que se piensa es: “¿A cuánto amaneció el dólar hoy?”

La ideología socialista va totalmente en contra de la explotación del hombre, y apoya ferozmente los derechos humanos, pero, ¿el tratado de libre comercio no es también un derecho? Si lo que realmente se deseaba con tal ideología, ejecutada de manera errónea por el gobierno venezolano, era eliminar en su totalidad la explotación del ser humano, pues entonces en Venezuela lo que se está aplicando es el “no-socialismo”, no es capitalismo, no es socialismo… En realidad no es nada más que la explotación forzosa a la que se ven sometidos los empresarios y productores del sector privado cuando no se les otorga la cantidad necesaria de divisas, y cuando entran a DolarToday y ven el precio de la moneda norteamericana, la cual es la que –en su mayoría– cubre los gastos y las inversiones que éstos hacen.

Una “posible” solución

En la pequeña Venecia, se requiere que se establezca una economía de mercado con instituciones sociales y económicas sólidas, donde democráticamente todos los sectores nacionales puedan acceder e intervenir en el desarrollo de la misma sin temor ni presiones gubernamentales, permitiendo una expansión de la capacidad empresarial y mejor desarrollo del talento humano. Ello, a través  de la implementación de una mejor administración pública, mejores normativas, una buena organización de trabajo en el sector empresarial y, tomando en cuenta las disposiciones y procedimientos que permitan aumentar la capacidad de producción para propiciar los cambios que necesita la economía nacional.

Una vez logrado todos estos objetivos, el siguiente paso sería introducir en el sistema empresarial nuevas tecnologías industriales que permitan lograr un producto de calidad a menor tiempo (y costo), además de innovador, para así –verdaderamente– poder formar parte de la competencia comercial internacional.

Sí, todo suena muy sencillo, pero a veces no está demás soñar que somos grandes empresarios con miras hacia un futuro mejor. Pues este tipo de ideas, sueños y pensamientos son los que, la mayoría de las veces, crean las grandes potencias mundiales y, ¿por qué no puede suceder lo mismo en Venezuela? ¿Qué es lo que nos hace falta? ¿Sacrificios de seguidores religiosos? ¿Un ataque tipo Pearl Harbor?… Se oye demasiado extremo, pero a estas alturas del juego, todas las cartas deberían seguir sobre la mesa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *