Jengibre: beneficios y como usarlo

Gastronomía

El jengibre es una planta que posee un tallo que posee un aroma muy particular y tiene sabor picante, pudiendo ser utilizada para condimentar los alimentos. Debido a su sabor intenso puede ser usado como un sustituto de la sal para sazonar los alimentos.

Beneficios del jengibre

  • Para el mareo y las náuseas. Reduce los síntomas asociados al mareo. Resulta muy útil para las náuseas de las embarazadas.
  • Para el mal aliento. Una técnica oriental consiste en utilizar un pequeño trozo de jengibre encurtido con vinagre para quitar el mal aliento y refrescar la boca después de las comidas.
  • Para la digestión. Favorece la eliminación de bacterias y otros microorganismos intestinales perjudiciales. Tomar habitualmente jengibre ayuda a mejorar la composición de la flora intestinal y ayuda a evitar la aparición de putrefacciones intestinales responsables de hinchazones abdominales y meteorismo. (Recomendable acompañar de probióticos)
  • Calorífico. El jengibre puede ayudar a la sudoración y es muy útil en resfriados y gripes.
  • Tónico circulatorio. La combinación del estímulo de sudor y del torrente circulatorio induce a mover la sangre a la periferia. Esto lo hace apropiado para sabañones, hipertensión y fiebre. El jengibre también inhibe la agregación plaquetaria, por lo que contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares.
  • Antioxidante. El jengibre es rico en antioxidantes, que retrasan el proceso de envejecimiento.
  • Antiinflamatorio. Sus gingeroles, principales componentes activos del jengibre y responsables de su sabor picante, son aceites volátiles con propiedades antiinflamatorias muy potentes. Personas con artritis reumatoide experimentan alivio en su dolor e hinchazón y mejorías en su movilidad cuando consumen jengibre regularmente.
    Anticancerígeno. Los gingeroles también pueden inhibir el crecimiento de células de cáncer colorrectal, como sugieren los resultados de diferentes estudios.
  • Actividad muscular. Presenta un alto contenido en magnesio, calcio y fósforo, minerales que participan activamente en la contracción del músculo y en la transmisión del impulso nervioso. Constituye, pues, un remedio útil para prevenir y combatir espasmos musculares y debilidad muscular.

Cómo usar el jengibre

La parte más utilizada del jengibre son sus raíces, las cuales se pueden picar en cubitos pequeños o se puede rallar para condimentar las comidas. Además de esto, también se puede consumir en forma de té, cápsulas o preparando un cataplasma.

Té de Jengibre: colocar de 2 cm de raíz de jengibre en una olla con 200 mL de agua y dejar hervir por 5 minutos. Colar, dejar enfriar y beber hasta 3 veces al día.

Cataplasma: rallar el jengibre y aplicar en la región dolorida, cubrir con una gasa y dejar actuar durante 20 minutos. Estas compresas pueden ser utilizadas para colocar en casos de reumatismos o en alguna región inflamada como el vientre cuando se tiene la menstruación, en la frente para el dolor de cabeza o en un diente para aliviar el dolor de muelas.

Cápsulas: deben consumirse preferiblemente bajo la indicación de algún especialista o como indica el rótulo del fabricante, por lo general se debe tomar 1 cápsula por día.

Jengibre en la cocina

Del jengibre suele decirse que tiene un aroma fresco, exuberante y especiado. Recuerda a los cítricos, especialmente al limón, a algunas aguas de colonia, a hierba fresca y un poco a madera, pero dulce y aterciopelada.

Combina bien con la salsa de soja, el vinagre, el limón, el sésamo, el aceite, y el miso para elaborar salsas, vinagretas y condimentos. Añadido solo enriquece cualquier alimento de sabor no muy fuerte o dulce, como el pescado, el arroz, las verduras o las frutas.

La otra opción, muy utilizada por la cocina oriental y la natural, es la de rallarlo, exprimir la pulpa obtenida y añadir ese zumo al final de la cocción, justo antes de comérselo. Se recomienda media cucharadita de zumo por persona.

El jengibre encurtido japonés o gari, suele acompañar el sushi y el maki para aportarle textura crujiente y un toque de sabor ácido y salado que limpie el paladar entre bocado y bocado.

El rizoma fresco debe adquirirse terso, sin arrugas. Los rizomas se pueden congelar, pelados y en trozos o rallados. En la nevera, se mantienen frescos hasta un par de meses.

El jengibre en polvo conviene comprarlo en pequeñas cantidades para que conserve su aroma y frescor. Debe guardarse en un lugar oscuro, fresco y seco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *