Jesucristo, el nuevo líder de oposición

Opinión

Periodista y lifestyle blogger Yoli Caballero | @miniyoli_ 


La agenda setting de la semana estuvo encabezada por las distintas declaraciones, versiones, vaivenes y falta de posición de la “mal llamada oposición venezolana”, pues la incompetencia del famoso rincón derecho, es cada vez más notoria y molesta, lo que indudablemente incrementa la desesperación de aquellos que aún viven esperanzados con esa ideología de cambio, voluntad, fuerza y unidad que hasta nuestros días no termina de materializarse.

Sin embargo, es de hacer notar que las distintas declaraciones, versiones y vaivenes ya mencionados, no se propiciaron luego del estrellado anuncio del Presidente de la República, en el que se “afianza y corrobora la existencia de un ataque terrorista en Venezuela”, tales indecisiones y fiestas de palabras por parte de los integrantes de la mesa de tablas rotas y voluntad de plástico, han existido desde la creación de sus grupos, lo cual me hace ratificar –por muy pesimista que suene– que el 2021 no está tan lejos y que éste, quizás sea un número demasiado bajo para el actual régimen dictatorial.

El pueblo está cansado, sí, pero es casi ley de vida o, regla del ser humano, su inevitable necesidad de tener un líder, alguien a quien seguir, y es aquí donde Facebook (siempre tan oportuno) me recuerda aquella indignante publicación compartida por una colega –de izquierda– hace unos cuantos años atrás, en la que ésta alegaba que la “mal llamada oposición” ya no sabía a quién más escoger como líder… Ahora, entiendo perfectamente lo que esta persona quiso decir. Pues no es secreto para nadie que por el famoso rincón derecho han pasado ya varias personalidades que, en su momento, han asumido muy bien el papel de líder. Sin embargo, pese a que han habido muchos que de verdad se han metido en dicho papel, también nos hemos cruzado con otros que más bien se creen cabecillas de los chicos del barrio, o predicadores de una comunidad religiosa, lo que hace que todo se convierta en un completo desastre, pues no hay organización ni congruencia alguna como muchos creen. ¿Son éstos quienes deberían tomar las riendas de Venezuela?

Es posible que la mayoría responda a esa última interrogante con un gran y ruidoso “¡sí!”, pero sólo se debe a que en estos momentos el venezolano ansía cualquier cosa que no esté relacionada con las palabras escasez, hambre, crisis y penumbras. No obstante, todos estamos de acuerdo en que, llegado el momento de la verdad, pueda que –por salir del paso, y del eterno circo– tomemos una decisión precipitada, y que que ésta a su vez traiga consigo unas muy malas consecuencias. Entonces, ¿sería la decisión correcta ser precipitados?, ¿resolvería la situación país?, ¿nos quitaría el hambre?… Creo que cualquier persona medianamente culta y con cuatro dedos de frente, sabe las respuestas a esas preguntas, que de nuevo y, por muy pesimista que suene, serían tres lamentables y rotundos “no”, o al menos eso es lo que los de la mesa chueca y voluntad de plastilina quieren que creamos.

Como por arte divina

Luego de la nefasta posición del lado opositor, de siempre llevar a los creyentes y ateos a poner todas sus esperanzas en divinidades, en vez de gente de carne y hueso, además de mantenerse siempre al margen con todo lo que acontece en Venezuela, me atrevería a decir que ya para este momento muchos de esos creyentes dejaron de creer. Por otra parte, una de las cosas de las cuales sí se ha encargado el que hasta entonces seguimos viendo como el lado bueno de la historia, es de mantener en pie dicha esperanza en muchos otros (aunque no sea mi caso). ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo los hacen nuevamente creyentes? Muy fácil, aprovechándose de las constantes y favoritas cortinas de humo del Gobierno, para luego con un poco de azúcar, flores y muchos colores, borrar en su totalidad –como por arte divina– cualquier mal pensamiento y/o pesimista que puedan llegar a tener los seguidores del amarillo y el azul.

Por su parte, me parece vergonzoso que siempre escojan e Jesucristo como el líder opositor de la semana, pues lo veo como una total desconsideración. Él es quien siempre nos escucha cada vez que le pedimos por nuestra seguridad cuando salimos a la calle, por nuestra salud cuando pasamos por una farmacia u hospital, o cuando vamos a un supermercado; a quien le hablamos cuando nos cortan la electricidad, y a quien le rezamos para que ésta llegue lo más pronto posible… ¿Acaso no tiene ya suficiente trabajo?

En este sentido, es necesario destacar que como Jesucristo, nadie, Él nunca se cansa de escucharnos, pero –en definitiva– creo fielmente que no es el más adecuado para liderar un país. Para este cargo, como mínimo, se necesita a alguien tangible, y ya está más que tangible el hecho de que tal persona, al menos en Venezuela, no existe, aunque haya quienes crean lo contrario (ver para creer). Por esta razón, es casi inevitable hacerse la pregunta de las 50 mil lochas: Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

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