Los oscuros secretos de la secta bautista británica “Jesus Army”

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El Ejército de Jesús no volverá a predicar. La agrupación bautista, fundada en 1968 en Northampton como movimiento cristiano evangélico neocarismático, anunció el cese de todas sus actividades.

El grupo, que llegó a contar con varios miles de seguidores agrupados en casi tres decenas de congregaciones a lo ancho de Reino Unido, está siendo investigado por supuestos abusos sexuales, físicos y emocionales a cientos de miembros durante las décadas de 1980 y 1990.

Las víctimas están pidiendo indemnizaciones por los daños sufridos. Hablan de violaciones, acoso escolar, lavado de cerebro, trabajo forzado, esclavitud financiera y palizas brutales.

De momento, diez personas vinculadas a la secta han sido condenadas por varios delitos sexuales y otras 43 están siendo investigadas.

Los orígenes de la comunidad

El Ejército de Jesús surgió en 1969 en una casa parroquial de una pequeña capilla en Northamptonshire. Fue un movimiento dentro de la iglesia evangélica ortodoxa que nació de la mano de Noel Stanton, un fanático que predicaba en contra de los pecados carnales. La agrupación religiosa ofrecía a personas especialmente vulnerables, sin hogar e incluso drogadictos, la promesa de una “nueva creación” a través de una vida devota y dedicada a la causa.

En su mejor momento llegó a reunir a más de 3.500 miembros, que vivían juntos en diferentes casas comunales de Inglaterra. Los residentes se sometían a un intenso régimen de trabajo y culto.

En estas comunas se compartía absolutamente todo, desde la ropa interior hasta la crianza. Todos los ingresos de todos los miembros se destinaban a un fondo común, que se estima que habría acumulado 63 millones de dólares.

Gracias a esas contribuciones, el Ejército de Jesús desarrolló un plan de emprendimiento que incluía tiendas, decenas de negocios y dos grandes fincas. Generaba millones cada año.

Cientos de casos de abusos

El pulso de la Jesus Army empezó a cambiar con la muerte de su fundador, Noel Stanton, en 2009. Entonces, un grupo de personas cercanas a la cúpula de la organización entregó decenas de denuncias de delitos contra él y otros líderes del culto a la policía de Northamptonshire. Ahora, muchas de las víctimas han empezado a hablar.

A los 12 años, se separaba a los niños de sus padres y se les asignaba un “pastor” para que supervisara su desarrollo espiritual. Los niños podían ser educados por cualquier adulto de la comunidad. Alejados de sus familias, algunos exmiembros han explicado que “era común que los adultos entraran en las habitaciones mientras se bañaban o se desvestían”.

Rose solo era un bebé cuando su familia se mudó a una de las casas de la secta. Cuando cumplió los 12 años, uno de los miembros empezó a acosarla sexualmente “todos los fines de semana”, explica a la BBC. Recuerda que él solía tocar su pierna debajo de la mesa durante la cena o acariciar sus senos mientras le daba dinero para comprar helado. A los 15 años fue forzada a mantener actos sexuales por otro integrante de la secta.

La mujer habla de la comunidad como “un lugar terrible para crecer, con exorcismos ruidosos y aterradores en cada reunión”. “Recuerdo intensamente durante mi niñez a un hombre que se manifestaba a mi lado. Gritaba, vomitaba y se sacudía en el suelo”, cuenta.

Rose también relata que una de las principales enseñanzas que recibió en aquel entorno era que “no hay nada bueno en ti como persona. Todo en ti fue el resultado del pecado. Desarrollé un gran odio a mí misma a causa de ese mensaje”.

Ben nació en una de las comunas durante los años ochenta. Con tan solo seis años, uno de los miembros le agredió sexualmente. Ben se separó de su familia y abandonó la iglesia cuando tenía 17 años. Con el tiempo, se enteró de que sus hermanos habían sufrido situaciones parecidas. “Creo que al menos cinco de nosotros fuimos abusados de una manera u otra”, señala en su testimonio a la BBC. “Todavía hay algunas personas hermosas en la iglesia, que tienen las mejores intenciones, pero todo ha sido eclipsado por lo que sucedió en las casas”.

Philippa llegó a la comunidad con 7 años y recuerda cómo “se instaba a los jóvenes a retractarse de sus pecados a través de exorcismos”. Tampoco se les permitía socializar. “No teníamos televisores, las cosas se censuraban… recortaban partes de los diarios. No podías simplemente ir a tomar un café con alguien o ir al cine. Todo estaba prohibido”, explica la mujer a la BBC, que fue perseguida por la secta tras convertirse en una testigo clave en un caso judicial que condenó a uno de los miembros de la secta.

Además de estos casos, otros 200 sucesos han salido a la luz.

Con el anuncio de su cese de actividades, la agrupación ha pedido disculpas y ha instado a las víctimas a ponerse en contacto con la policía. “Estamos profundamente arrepentidos y horrorizados por el abuso que ha tenido lugar dentro de nuestra comunidad y ofrecemos nuestra sincera simpatía y una disculpa sin reservas a todos los afectados”.

El portavoz del Ejército de Jesús asegura que se está desarrollando un plan de reparación formal “para proporcionar dinero y asesoramiento” a “aquellos que sufrieron maltrato en el pasado”.

PlayGround.

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