Margiory Fiaschi, la fuerza hecha mujer

Personajes

-El día de la mujer (08 de marzo) lo estamos celebrando en Kipupress. El equipo entrevistó a cinco mujeres inspiradoras de la región, quienes activamente dejan su marca en Carabobo. Durante esta primera semana del mes, se publicará un seriado de entrevistas para celebrar algunas mujeres que influyen en quienes las rodean-.


Una periodista carabobeña que labora —los fines de semana— frente a las cámaras de Globovisión. Ella logró convertir los deseos en realidades, gracias a su insistencia y experiencia. Toda la vida trabajó en los medios, hace dos años decidió ser empresaria y lo logró.

Posee una fuerza que atrapa, un carácter que intimida y una belleza que hipnotiza. No fueron sus curvas quienes la llevaron a donde está, sino el fuerte compromiso con ella misma. Vestida de punta en blanco y con un agradable aroma —del que me declaro incapaz de describir— me abordó sobre la hora acordada. Entendible, estaba en el salón de belleza.

El encuentro fue en el local de uno de sus emprendimientos; Heladería Milan´s Café en San Diego. Fiaschi llegó e inmediatamente todos aguardaron la respiración, me quedó claro que su presencia se respeta. Toda una jefa. No le temen, pero si le respetan.

¿Te consideras una mujer inspiradora?

“No lo sé. Mucha gente ha llegado y me ha dicho que los inspiré a hacer. Uno no sabe hasta qué punto la comunicación puede llegar. Lo que pasa es que yo no predico la inspiración, eso es algo que se construye. Es ostentoso llegar y decir que inspiré a tal persona”.

Para ella el ser mujer en Venezuela es una responsabilidad. Opinó que muchas mujeres salieron sin importar los problemas. “Debemos trabajar en no perder la sensibilidad” a pesar de lo que las mujeres vivan. La feminidad es un factor que consideró infaltable en la dama venezolana, pues esa sutileza es lo que las define.

Como todo ser humano, Margiory también tiene su “talón de Aquiles” —como ella misma lo define—. En su vida, las relaciones de pareja fueron una corriente de fuego que muchas veces lastimó su piel. Sin embargo, esta etapa fue la que sacó su mejor versión. Lo que llama relaciones especiales.

Ser mamá como meta

Fiaschi tiene toda el aura de ser una mamá excelente, de hecho se pensó que tenía una hija. Fue ella misma quien lo aclaró. “Yo no tengo hijas. Tengo una sobrina que se llama Manuela y es mi delirio”.

Su meta a corto plazo es formar una familia. Actualmente está soltera, pero es algo que está deseando mucho. “El poder ir al cine, a la playa, el día a día con mi familia. Estoy enfocándome en eso. Es lo que quiero ahorita”.

Una mujer que tiene 40 años y que trabaja en función de dejar los asuntos listos para el momento de la maternidad. Quiere disfrutar cada momento de esa etapa que aún no llega pero que asegura llegará.

Foto: Cortesía

Un carácter “heavy”

Admitió tener un carácter bastante tajante, del que muchas personas no se salvaron. No le gusta el para adelante y para atrás. Ella considera que las cosas son como son y punto. Definiciones que trajeron problemas durante su vida personal y profesional.

“La gente no está acostumbrada a tanta verdad. He tenido la dicha de siempre tener personas a mi cargo o ser líder de grupo. La gente cree que soy amargada y no. Lo que soy es clara, directa y franca”.

Margiory fue directora del medio Noticias 24 y miembro fundadora del semanario ABC de la Semana, ambos medios regionales de Carabobo. Ahora es ancla del programa Entre Noticias de Globovisión. Esto sin mencionar el sin fin de medios que para ella sirvieron como escuelas, donde aprendió el valor del esfuerzo.

¿Por qué el periodismo?

“Siempre he sido una mujer escudriñadora. Yo buscaba, revisaba en mi casa a ver si mi mamá me decía la verdad o me mentía. Cuando era niña buscaba dentro de las carpetas, partidas de nacimiento y esas cosas. ¿Qué tiene que ver una niña con eso? Yo era así. Yo vine a trabajar una parte de la verdad”.

Un atributo que lo aplica en todas las áreas de su vida. Y que no siempre le ha dado buenos frutos, sobre todo a nivel personal.

Para ella el ser periodista significa tener la responsabilidad de honrar la verdad y llevar calma a la sociedad. “Hemos sido acorralados, asediados y por eso se está en una predisposición”.

Foto: Cortesía

¿Hay igualdad para mujeres en el periodismo venezolano?

“Claro que sí. Hay muchísimas mujeres haciendo todo tipo de periodismo. Sobre todo el deportivo. Andreina Gandica es una colega con la que trabajé y es excelente en eso. En Globovisión no solo es el hombre el que hace la fuente deportiva. Las mujeres cortaron ese estereotipo”.

Hay unidad en el gremio

Margiory tuvo la oportunidad de contrastar las labores internacionales del periodismo con las de Venezuela. Resalta la unidad y la hermandad del periodista criollo. Admitió que ya no se ve tanto el “este es mi mejor ángulo” como en Colombia, por ejemplo. Culpó de ese cambio positivo, a las situaciones que ahora viven los canales venezolanos. “Los periodistas nos unimos más”.

De afuera rescató la buena presencia que tienen los periodistas a la hora de ir a trabajar. “Así trabajen en impreso se visten bien, algo que aquí se perdió”.

¿Te consideras influencer?

“No me gusta llamarlo así, pero sí. Cuando tienes en tu poder una ventana de comunicación, te conviertes en uno de ellos. En mi programa recibo proyectos de emprendimiento venezolano y eso me lo permitió la posición en la que estoy”.

¿A qué mujer nominarías para un premio Pulitzer?

“A Steninf Olivárez en el diarismo. No solo porque es mi amiga, sino porque su trabajo es muy honesto. Es apasionada. Ella se fue de Globovisión y ahora está en Caraota Digital. Es un trabajo que se le da bien”.

¿Cómo ves en el futuro a los canales venezolanos Globovisión, Televén y Venevisión?

“Pienso que ellos van a seguir”.

De periodista a empresaria

La crisis venezolana hizo replantear la vida de Margiory. Ser periodista dejó de ser tan rentable como lo fue en el pasado. Ese cambio la llevó a reinventar su manera de subsistir. Con una decisión única, despertó un día y decidió emprender.

“El primero de enero del 2017 me desperté con las ganas de abrir un centro de planchado… ya va déjame atender esto”. En ese momento Fiaschi tomó unos segundo para atender una situación de la heladería.

Al finalizar, continuó con su historia: “Yo hablé con mi papá —quien toda la vida fue comerciante— sobre abrir mi negocio. Él me dijo que era una locura porque eso no daba plata. Al principio me dijo todo eso, pero luego me apoyo muchísimo —económicamente—”.

Logró montar Doña Plancha en la avenida Bolívar de Valencia, del que actualmente es dueña. Ese mismo año adquirió una juguetería en San Diego, Valencia. “La antigua dueña se iba urgente del país, me la ofreció y la compré”. En ese momento, ella seguía viajando todos los fines de semana a Caracas, a grabar su programa Primera Página.

Ella como fiel amante de Valencia —su ciudad natal— cree que le falta el dinamismo que tiene la capital venezolana. Adquirió la distribución de una marca de paletas de helado que decidió traer a Carabobo. Luego de tener el centro de planchado y la juguetería, siguió sin conformarse. Le surgió la oportunidad de reabrir una heladería que iba a ser vendida y lo intentó.

En un año logró abrir tres emprendimientos, que resultaron ser exitosos. Ideas que a pesar de las dificultades del país, salieron adelante. Le dieron a Fiaschi la confianza financiera que su carrera profesional dejó darle.

Foto: Cortesía

“El camino interno”

Tomó todas las oportunidades que le dio la vida. Ella misma considera que ninguno de los acontecimientos de su vida son aislados. Hasta la entrevista la tomó como determinante y consecuente.

“Esta entrevista es una buena excusa. La vida es tan misteriosamente mágica, que te va hablando. Solo hay que estar pilas. Vivo en el proceso de escuchar las señales todos los días. Yo ayer iba con un amigo por una calle que siempre concurro y un letrero con la palabra ‘fisiatra’ me llamó la atención. Alguna señal me estaba mandando ese letrero. Yo sé que todo tiene una relación. Por alguna buena razón lo vi”.

Una situación de pareja la ayudó a acudir a un terapeuta, en donde trató sus miedos y rabias. En ese momento pudo tratar su camino interno. Una relación sentimental —como una luz que enciende y apaga— le dejó los mejores aprendizajes de su vida.

“Entendí que el trabajo era conmigo. Ese aprendizaje que adquirí conmigo, lo empecé a reflejar en las personas que me rodean. De nada sirve el pararme frente a una cámara a decir cosas de empoderamiento de la mujer si yo no lo siento. Uno tiene que ser cónsono”.

Es una mujer sencilla que admite irse al mercado periférico de Valencia a hacer las compras. Sale con una mini libretica en la que anota todo lo que adquirirá. Le importa mucho más el ser, que el cómo se va a ver. Es una mujer que se divide entre la chica presentadora y la del día a día. Escucha a su equipo, desayuna con ellos. Mantiene su humanidad al nivel de todos. “No soy más que nadie”. Un atributo que muchos agradecen.

Foto: Cortesía

Vivir en las carreras

Oír a Margiory en la entrevista dio la sensación de que su voz iba espesándose, como la crema cuando toca el café. Una profesional que corrió bastante durante su vida debido a la misma presión que ejerció sobre ella para dar lo mejor. No disfrutaba de los pequeños momentos.

“La vida no debe ser así. Yo también tengo que darme mi chance. Tengo que dejar las cosas listas para poder disfrutar de esa etapa que viene en mi vida. El ser mamá. La etapa de disfrutar de otras cosas”.

¿Cuál es tu miedo?

“No formar una familia. Me da miedo a quedarme sola. Creo que debo entender que la otra persona no es una muleta. Estoy trabajando en saber que el otro es tan libre como yo. Tengo miedo de perder mi libertad. El amor es libertad”.

Su mensaje

Margiory quiso dejar un mensaje de amor propio para las damas de Venezuela:

“Vamos a escucharnos, entendernos y a pasear con nosotras mismas de manera más frecuente. Aprendamos primero a respetarnos. Eliminemos la soberbia que nos impide ser más sutiles y cariñosas, ese estereotipo de la “mujer arrecha”. ¿Para qué queremos una mujer así? No existe eso de mamá y papá a la vez, usted no tiene bolas. Usted es sólo mamá. Se puede tener fuerza y ser echada para adelante pero hasta ahí. Hagamos más cosas juntas, estemos en manada. Hay que ser menos competitivas entre nosotras mismas.”

Ping-Pong de preguntas

Palabra que te define

“Humana”.

Tres defectos

“Impaciente, intolerante y terca”.

Colega que admiras

“Muchas”.

Un desafío para las mujeres

“Respetar a nuestra mamá, no juzgar la historia de papá y respetar al hombre”.

Las mujeres son…

“Poderosas”.

La última batalla es con ella misma

Una conversación que dio para largo pero que dio muy buenos frutos. Esta mujer está convencida de que el futuro son los medios digitales. Con su fuerte voz Margiory persigue sus deseos y metas. Una brillante mujer que sin ella saberlo llegó más lejos de lo que reconoce.

Sin inmutarse ante nada y con los pies en la tierra, esta mujer —con ascendencia italiana— pisa con ganas. No le importa admitir que un hombre —del que reserva el nombre— influyó sobre lo que es hoy como persona.

A veces las relaciones de pareja tienen el poder de hacernos cambiar. Aunque ella está soltera, su meta es conformar una familia propia. Margiory es el fiel reflejo de una mujer completa, profesional y personal. Aunque le falta una última batalla con ella misma, es la fuerza hecha mujer.


Redacción: Duarbriel Gómez / Producción: Simone Monasterio

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